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ewma
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¡Queridos amigos! Por favor, lea este texto clara y lentamente. Muchas gracias por adelantado.

INTRODUCCIÓN

NOCIONES GENERALES ACERCA DE LA FONÉTICA Y DE LA NORMA ARTICULATORIA DEL ESPAÑOL MODERNO

Comprendemos por fonética la ciencia que trata del aspecto exterior, perceptible, del idioma.
Al hablar, emitimos sonidos articulados que se unen, formando palabras, y éstas, a su vez, componen frases y oraciones que son la expresión concreta de las ideas y los sentimientos. Las palabras se componen de sílabas una de las cuales se pronuncia con mayor intensidad, es decir, se acentúa. Y por último, al hablar, describimos con la voz una curva melódica que es la entonación.
La fonética, pues, estudia los sonidos del idioma, el acento y la entonación.
Los sonidos ideales del idioma que sirven para diferenciar la significación de las palabras, se llaman fonemas.
Así, por ejemplo, las palabras mesa y masa, peto y velo, rata y nata — tienen distintas significaciones, diferenciándose, únicamente, por un solo sonido, un solo fonema vocal o consonante.
El conjunto de fonemas vocales y consonantes del idioma constituye el sistema fonológico de dicho idioma.
El sistema fonológico español es, comparado con el de otros idiomas europeos, relativamente reducido, ya que en el español se distinguen sólo 24 fonemas: 19 fonemas consonantes y 5 fonemas vocales. Es decir, el número de fonemas del español es inferior al de los signos alfabéticos que empleamos en la escritura.
Así, la h es una letra muda, la b y la v representan un solo sonido, c, qu у k sirven para designar el mismo sonido (cama, queso, kilogramo), g y j ante los sonidos vocales palatales designan, igualmente, el mismo sonido /x/ (= j). Del mismo modo, las letras с y z ante vocales palatales o velares, respectivamente, corresponden al mismo sonido /θ/.
Empero los fonemas, en el habla, se ven realizados concretamente en las variantes articulatorias. Los sonidos vocales, por ejemplo, se pronuncian de distinto modo según sea su posición: en sílaba trabada son, generalmente, abiertos, en sílaba libre, cerrados y en posición debil, relajados. O sea los fonemas vocales se realizan en la pronunciación por medio de sus variantes abiertas, cerradas y relajadas.
Del mismo modo, la pronunciación de los sonidos consonantes no es uniforme, sino que se modifica de acuerdo a la posición en que se hallen. El fonema /d/ puede pronunciarse como oclusivo: conde /ʹkondə/; fricativo: lado /ʹlɑðo/ y relajado: usted /usʹteð/.
Ya que los signos ortográficos que empleamos en la escritura no reflejan enteramente la pronunciación de los sonidos del idioma, para facilitar el estudio práctico del mismo empleamos un sistema de signos que lleva el nombre de alfabeto fonético o transcripción fonética.
El alfabeto fonético de que se hace uso en el presente manual, está basado en el que usan los destacados hispanistas T. Navarro, S. Gili y Gaya, R. Coseriu, R. Menéndez Pidal y otros.
Los signos de transcripción de este alfabeto fonético se derivan del alfabeto común, amén de algunos signos más que se añaden a aquéllos. De este modo, la transcripción de palabras, oraciones e incluso de fragmentos de textos, resulta una empresa fácil de realizar, tanto para los profesores como para sus alumnos. De este mismo alfabeto fonético se valen los profesores de español del Instituto de Lenguas Extranjeras, la Universidad y otros centros docentes superiores de Moscú.
El idioma hablado posee cierta variedad de modos de pronunciación que llevan el nombre de dialectos articúlanos.
El dialecto principal de la Península Ibérica es el castellano, que abarca el mayor número de habitantes, y sirvió de base para la formación del español moderno. Los demás dialectos peninsulares son el gallego-leonés, el asturiano, el navarro-aragonés y el andaluz. La pronunciación andaluza ha influido poderosamente en él habla de Hispanoamérica, por ser los habitantes de estas provincias españolas los primeros colonizadores del Nuevo Mundo.
La pronunciación defectiva andaluza posee tres rasgos principales, a saber: el seseo, el ceceo y el yeísmo. El seseo es la pronunciación del sonido interdental /θ/ (= z) como el alveolar /s/. Este defecto es muy corriente en la pronunciación andaluza y extremeña y ha alcanzado considerable expansión en Hispanoamérica.
El ceceo es el cambio del sonido alveolar sordo /s/ por el interdental /θ/ (= z), característico de los malagueños y de los habitantes de algunas comarcas de la alta Andalucía. Este defecto se observa, principalmente, en España. Por la América Latina se ha expandido poco.
El yeísmo es el cambio del sonido palatal fricativo /λ/ (= ll) por el palatal africado /ŷ/. Tiene uso en todas las comarcas andaluzas, en el habla de los extremeños y la pronunciación vulgar madrileña, tomando considerable extensión en la pronunciación latinoamericana.
Y, por último, la pronunciación de la letra v como un so¬nido labiodental sonoro se observa en las provincias levantinas y no se ha extendido por las demás provincias españolas ni por Hispanoamérica. La pronunciación de este sonido en el idioma español moderno se considera una afectación inútil e indeseable. La norma articulatoria del español moderno rechaza enérgicamente todos estos defectos de la pronunciación regional y se atiene rigurosamente a la pronunciación culta de los cen-tros docentes superiores, principalmente al habla de los centros universitarios de Madrid y Salamanca, así como a la pronunciación de los locutores de radio y televisión, de los artistas dramáticos de la capital y los oradores.
La actual norma articulatoria del idioma español fue desarrollándose paulatinamente hasta los siglos XV—XVI. Los cambios sufridos en el idioma hablado desde entonces son, relativamente, insignificantes.
En el español moderno de los habitantes de la Península Ibérica se observa una marcada tendencia a unificar el habla, purificándolo y despojándolo de sus defectos dialectales.
A ello contribuye poderosamente la actual expansión de los medios técnicos modernos como la radio, la televisión y el cinematógrafo. Además, la intelectualidad española considera impropio expresarse en un idioma impuro y con una pronunciación inculta. Como consecuencia, en el presente, es muy difícil determinar el lugar de origen de un español que posea una cultura más o menos vasta, basándonos exclusivamente en su pronunciación. El seseo, ceceo y yeísmo van desapareciendo poco a poco hasta en la pronunciación de los andaluces y extremeños ilustrados. Y las escuelas hacen también su aporte a la formación de ciudadanos cultos. En cuanto a los extranjeros que estudian español, la necesidad de hacerse comprender convenientemente les obliga a cuidar y pulir su pronunciación. Para los rusos que estudian español esta tarea se ve en gran parte facilitada por el hecho de que la lengua rusa es de una enorme riqueza fonética, lo que no significa, ciertamente, que un ruso pueda o deba aprender la pronunciación española sin gran esfuerzo de su parte.

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